Personas Difíciles

“*Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres*”. Ro. 12:18. ¡Las personas difíciles están en todas partes! También vienen en diferentes matices: hostiles, groseras, criticas, egoístas, impacientes y lloronas. Vivimos en un mundo caído lleno de gente pecadora. Debemos recordar este hecho para que no nos sorprendamos cuando nos encontremos con personas difíciles o cuando nos encontremos siendo una persona difícil.

Una de las habilidades necesarias para tener éxito en la vida es saber cómo tratar con personas difíciles. La pregunta entonces es que hacemos y como tratamos con personas difíciles. He aquí algunas pautas y métodos de como Jesus trató con ellas.

Es imposible complacer a todos: En Lucas 6 Jesus salió a sanar a un hombre que tenia la mano seca en el día de reposo. El hombre que recibió el milagro salió contento pero los fariseos se llenaron de furor. Es imposible complacer a todos, incluso Dios no puede hacer eso. Uno quiere lluvia mientras que el otro exige sol. Vivir en paz con todos no significa complacer los deseos de todos.

 

Niégate a jugar su juego: Aprende a decir no a las expectativas poco realistas de las personas difíciles. Enfréntales diciendo la verdad en amor. “*Pero Jesús, conociendo la malicia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas?*” Mt. 22:18 Vivir en paz con todos no significa que tienes que jugar el juego sucio que otros te presentan.

 

No tomes represalias: Lo más fácil de hacer con personas difíciles es devolver el “ojo por ojo” y hacerles sentir lo que yo he sentido, escuchado y recibido. Pero Jesus lo puso de esta manera en Mt. 5:39 dice: “*Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra*”. Porque si tomamos represalia solo nos ponemos al mismo nivel bajo de ellos.

Ora por ellos: Como creyentes en Jesucristo, tenemos el Espíritu Santo que produce las actitudes de amor, paz, paciencia, amabilidad, bondad y dominio propio Gál. 5:22–23 dice: “*Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley*” Por lo tanto, Jesus dijo en Mt. 5:44 “*Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen*”. Esto cambiará tu actitud y la de la persona difícil.

 

 

El primer paso para ayudarnos a lidiar con personas difíciles es comprender que no somos mejores que esas personas por naturaleza. Pablo dice en Ef. 2:3 dice: “*entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás*”.

 

Vivir en paz con todos no significa que tienes que aceptar la conducta de las personas difíciles, hacer todo lo que te exigen y mucho menos actuar como ellas. No todas las acciones que hacen felices a los demás es algo que Dios quiere que hagamos.

 

Si queremos responder a las personas difíciles con gracia y amor, debemos orar por ellas. Cuando nos enojamos y devolvemos el mal con el mal, debemos confesar rápidamente nuestro pecado y pedirle a Dios la gracia para imitar a Jesucristo y demostrar que somos hijos e hijas de Dios.


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