La llave de la oración

La oración es un asunto de gran importancia en la vida espiritual del creyente.Todo cristiano genuino es consciente de esto y por eso ora. Sin embargo,aunque algunos hijos de Dios pasan tiempo orando por numerosos asuntos, susoraciones no parecen tener mucho efecto. Es como si no hubiesen encontrado lamanera correcta de orar. Esto se debe a que aún no han descubierto la llave dela oración.En todo lo que hagamos, primero debemos hallar la clave para hacerlo. Siqueremos entrar a un cuarto y la puerta está con seguro, no podremos entrar, amenos que tengamos la llave. Supongamos que se necesitan dos personas parameter una mesa en un cuarto. Algunas pueden hacerlo sin ningún problema;otras tal vez lo hagan torpemente, tropezándose y golpeando la mesa, haciendoun enorme esfuerzo por pasar la mesa a través de la puerta. Aunque el tamañode la mesa y el ancho de la puerta sea el mismo en ambos casos, la diferenciaradica en las personas que cargan la mesa. Algunos tienen la clave o el secretopara cargar la mesa, otros no. Los primeros son personas que han encontrado laclave para hacer bien las cosas; son trabajadores aptos. Después que unapersona ha descubierto la clave, puede hacer las cosas dos veces más rápidoque los demás, mientras que aquellos que no la tienen, se esfuerzan en vano.Este mismo principio se aplica a la oración. Mateo 7 habla de los principiosrelacionados con la oración, uno de los cuales es: “El que busca, halla” (v. 8).Buscar requiere un esfuerzo. Todo el que busca sin interés ni seriedad, nohallará nada. Buscar implica tener paciencia y perseverancia, y a menos queseamos minuciosos, no hallaremos lo que buscamos. Cada vez que Dios noresponda a nuestras oraciones, debemos ser pacientes y buscar diligentementela llave de la oración. En el pasado, Dios respondió las oraciones de muchossantos porque poseían la llave de la oración. Si leemos la biografía de GeorgeMüller, quien fundó un gran número de orfanatos, podemos ver que él era unhombre de oración; durante toda su vida siempre recibía respuestas a susoraciones. George Müller había descubierto la llave. Muchos creyentes sinceroshacen oraciones largas y elaboradas, pero no reciben respuestas de parte deDios. En la oración, las palabras son indispensables, pero nuestras palabrasdeben ir al grano; deben ser palabras que toquen el corazón de Dios y loconmuevan de tal forma que no tenga más alternativa que conceder nuestraspeticiones. Las palabras específicas son la llave de la oración, pues concuerdancon la voluntad de Dios, y El no puede evitar responderlas. Veamos la llave de laoración en algunos ejemplos de las Escrituras.

La oración de Abraham por sodoma

Genesis 18:16-33


Cuando Dios le comunicó a Abraham que estaba a punto de ejecutar Su juiciosobre Sodoma y Gomorra, por la maldad de dichas ciudades, Abraham esperódelante de El. Luego comenzó a orar por Sodoma. El no se limitó a decir: “¡OhDios, ten misericordia de Sodoma y de Gomorra!” Tampoco le suplicó a Dios congran vehemencia, diciendo: “¡Prohibe que Sodoma y Gomorra sean destruidas!”Abraham se aferraba al hecho de que Dios es un Dios justo (Gn. 18:25); ésa erala llave de su oración. En profunda humildad y con gran sinceridad, procedió ahacerle una serie de preguntas a Dios. Sus preguntas fueron sus oraciones. Amedida que oraba, permaneció firme sobre la base de la justicia de Dios.Finalmente dijo: “No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez:quizá se hallarán allí diez” (v. 32). Después de esto, no continuó haciendo máspeticiones. Después de que Dios le respondió, se nos dice que “Jehová se fue”.Abraham no trató de aferrarse a Dios ni tampoco insistió con su oración. Elregresó a su lugar. Algunos tal vez piensan que Abraham debió habercontinuado suplicándole a Dios y que no debió haberse detenido con tan sólodiez justos. Sin embargo, las Escrituras muestran que Abraham conocía a Dios yconocía la llave de la oración. El escuchó al Señor decir: “El clamor contraSodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravadoen extremo ... El clamor ... ha venido hasta mí” (vs. 20-21). Si no hubiesen nisiquiera diez justos en una ciudad, ¿qué clase de ciudad es ésa? El Señor amala justicia y aborrece la iniquidad (He. 1:9). El no puede encubrir el pecado yabstenerse de ejercer Su juicio. La destrucción de Sodoma y Gomorra era laterrible consecuencia de su pecado y era la manifestación de la justicia de Dios.Cuando Dios destruyó esas ciudades, no cometió ninguna injusticia en contra deningún hombre justo; El “rescató al justo Lot, oprimido por la conducta licenciosade los inicuos” (2 P. 2:7). La oración de Abraham fue concisa y recibiórespuesta. No hubo injusticia en Dios. El no hizo morir al justo con el impío (Gn.18:25). Nosotros lo adoramos y lo alabamos por esto.

Josue inquiere en cuando a la derrota en Hai (Josue 7)


Cuando los hijos de Israel atacaron la ciudad de Hai: “Huyeron delante de los deHai. Y los de Hai mataron de ellos a unos treinta y seis hombres, y los siguierondesde la puerta hasta Sebarim, y los derrotaron en la bajada; por lo cual elcorazón del pueblo desfalleció y vino a ser como agua” (Jos. 7:4-5). Después deun triunfo tan poderoso en Jericó, ¿por qué los hijos de Israel sufrieron unaderrota tan aparatosa en Hai? Lo único que Josué podía hacer era postrarseante Dios, acudir a El, esperar, y preguntarle por la causa de la derrota. Josuéestaba afligido por el peligro en que se hallaba Israel, pero se afligía aún más acausa de la deshonra que esto había traído al nombre del Señor; por lo tanto,inquirió: “¿Qué harás tú a tu grande nombre?” Esta fue la llave de su oración. Elhonró el nombre de Dios. ¡Su preocupación era qué haría Dios por Su propionombre! Cuando Josué llegó a este punto, Dios habló. Dijo: “Israel ha pecado ...por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos ... ni estarémás con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros” (vs.11-12). A Dios le importaba Su propio nombre, y no podía tolerar el pecado entreSu pueblo. El escuchó la oración de Josué y lo instruyó a que descubriera elpecado que había causado el problema y le pusiera fin. Después de que Josuéesclareció la causa de la derrota de Israel, se levantó muy temprano para darpor terminado el asunto y descubrió que el pecado era la codicia de Acán.Cuando Israel eliminó ese pecado, la derrota se convirtió en victoria. Tolerar yesconder nuestro pecado es hacer que el nombre de Dios sea blasfemado y esdarle a Satanás ocasión para atacar al pueblo de Dios. Josué no se limitó a orarcon celo y sin discernimiento, y tampoco le pidió a Dios que salvara a Su puebloy le diera la victoria una vez más. La deshonra que esto trajo al nombre de Diosle causó gran dolor, y su súplica le recordó a Dios que solucionara este asuntopor causa de Su propio nombre. Su oración fue al grano y produjo una respuestade parte de Dios. Josué primero tuvo que encontrar la razón del fracaso. El tuvoque descubrir el pecado y ponerle fin para que se le diese gloria a Jehová, elDios de Israel.

La consulta de David con respecto a los tres años de hambre

2 SAMUEL 21:1-9, 14


“Hubo hambre en los días de David por tres años consecutivos. Y David consultóa Jehová” (v. 1). David no hizo una oración sencilla diciendo: “Oh Dios, esteperíodo de hambre ha durado tres años; te rogamos que tengas misericordia denosotros. Ponle fin a esto y concédenos una cosecha abundante este año”. No,David no oró de esta manera. “David consultó a Jehová”. El buscó la causa delhambre. La consulta de David fue al grano; tocó la llave. Dios dijo: “Es por causade Saúl, y por aquella casa de sangre, por cuanto mató a los gabaonitas” (v. 1).Dios no tolerará el pecado de romper un voto, y David tuvo que eliminar estepecado. Después que resolvió ese problema, la palabra de Dios relata que “Diosfue propicio a la tierra después de esto” (v. 14). David poseía la llave de laoración; por eso fue al grano, y su oración produjo la respuesta de Dios.

Las oraciones del Señor Jesus

(JUAN 12:27-28; MATEO 26:39-46)


Las oraciones de nuestro Señor eran perfectas, y siempre tocaban la llave de laoración. Cuando se rehusó a recibir a los griegos que lo buscaban, dijo: “Ahoraestá turbada mi alma; ¿y qué diré?” (Jn 12:27). El revertió el asuntocuidadosamente y pensó: “¿Qué diré? Padre, sálvame de esta hora”. No, Elsabía que no podía orar de esa forma. El lo reconoció y por eso añade: “Maspara esto he llegado a esta hora” (v. 27); por lo tanto oró: “Padre, glorifica Tunombre”. Esta oración tuvo una respuesta inmediata. “Entonces vino una voz delcielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez” (v. 28). Si esta fue la forma enque el Hijo de Dios, como el Hijo del Hombre, oró a Dios mientras estaba en latierra, ¿cómo entonces nos atrevemos en el impulso del momento a abrirnuestros labios para hacer oraciones apresuradas? Es esencial quedescubramos la llave de la oración.Esa noche en el huerto de Getsemaní nuestro Señor Jesús estaba triste hasta lamuerte. ¿Cómo oró en tales circunstancias? Dijo: “Padre Mío, si es posible, pasede Mí esta copa; pero no sea como Yo quiero, sino como Tú” (Mt. 26:39). Elposeía la llave de la oración. No le temía a la muerte, y aunque tenía libertad dehacer Su propia voluntad, escogió no hacer su propia voluntad; El prefirió hacerla voluntad de Su Padre. Así que oró por segunda vez: “Padre mío, si no puedepasar de Mí esta copa sin que Yo la beba, hágase Tu voluntad” (v. 42). Luegooró por tercera vez diciendo las mismas palabras (v. 44). Cuando tuvo la certezade cuál era la voluntad de Su Padre, dijo a Sus discípulos: “La hora está cerca ...Levantaos, vamos” (vs. 45-46). Si nuestro Señor como un hombre sobre la tierrasupo usar muy bien la llave de la oración y se negó a Sí mismo a fin de procurarla voluntad de Dios, ¿cómo podemos nosotros pronunciar negligentemente unascuantas palabras en oración y pensar que ya podemos discernir la voluntad deDios?

Comentarios: 1
  • #1

    Shary Gee (miércoles, 27 marzo 2019 16:20)

    Y donde piensan darle credito a Watchman Nee por usar su enseñanza en esta pagina. Eso es plagio. Esta copiada palabra por palabra y en ninguna parte se le da credito.